Gipuzko Buru Batzarra

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13/10/2009

Markel Olano: «Los nacionalistas debemos colaborar para que se aplique el derecho a decidir»

El dirigente peneuvista denuncia una «operación» para «desplazar» a los abertzales de todas las instituciones y llama a unir fuerzas.

 

 

 
Markel Olano: «Los nacionalistas debemos colaborar
para que se aplique el derecho a decidir» <br>
Markel Olano llegó a la primera línea política con la etiqueta de hombre de confianza de Joseba Egibar y, aunque el fondo de su discurso es similar –crítica cruda al nuevo Gobierno, como ya hizo hace dos semanas en el Pleno de Política General de las Juntas guipuzcoanas, y llamada a la colaboración entre abertzales–, el diputado general exhibe en las distancias cortas un estilo más pausado y didáctico. Y, como corresponde a su cargo, de marcada impronta institucional.

–¿Cómo es posible calificar de «ataque al pueblo vasco» el pacto PSE-PP, tan legítimo como cualquier otro en una democracia parlamentaria?

–Mi expresión exacta fue ataque al pueblo vasco y a su pluralidad. Con la salvedad de la exclusión de una parte muy importante de la sociedad vasca, la llamada izquierda abertzale, no pongo en duda la legitimidad del Gobierno. Lo que sí denuncio es la operación política que alumbra ese pacto. Dos partidos que tienen una lucha feroz sólo se ponen de acuerdo en Euskadi y con el objetivo de desalojar al nacionalismo de las instituciones. Eso es un ataque a la pluralidad, y por lo tanto, a la propia sociedad.

–¿La alternancia no es precisamente la mayor expresión de la pluralidad?

–No pongo en duda la legitimidad, insisto.No se me puede criticar por lo que no he dicho. Critico la intencionalidad de la operación, que es arrinconar al nacionalismo vasco.

–¿Fueron sus palabras un intento de torpedear cualquier posible acuerdo entre PNV y PSE?

–Hablé de tres pilares en mi discurso. Primero, blindaje ético en torno al terrorismo de ETA y el apoyo a las víctimas. Segundo, liderazgo compartido y lealtad institucional, que ya estamos aplicando. Y tercero, ser crítico con la extensión del pacto PSE-PP al conjunto institucional vasco no sólo es compatible con lo anterior, sino que es necesario compatibilizarlo.No se puede interpretar como falta de espíritu de colaboración. No es así. Desde el inicio de la legislatura pusimos en marcha una nueva cultura política en Guipúzcoa para hacer frente a los retos de la gestión a través de la colaboración interinstitucional.

–También hizo una defensa encendida del derecho a decidir, que había quedado arrinconado en el debate público y en la agenda política del PNV.

–No creo que esté arrinconado. Las coyunturas cambian y la crisis económica ha cobrado un peso muy importante. Pero el derecho a decidir es uno de los principales elementos en torno al cual se formula el debate en política.El PNVen los últimos años ha ido sentando una serie de bases cuyo principal buque insignia ha sido el lehendakari Ibarretxe y, desde luego, como diputado general de Guipúzcoa mantengo toda esa tradición, que estoy convencido de que debemos y vamos a conservar. Estamos hablando de principios democráticos: el pueblo vasco tiene derecho a decidir su propio futuro y la ciudadanía tiene derecho a ser consultada. Desde el punto de vista del nacionalismo son una base en torno a la cual tenemos que poner en marcha una estrategia efectiva para que ese derecho no sea sólo un principio, sino que tenga también su recorrido.

–¿Qué propone?

–Fortalecer espacios. El nacionalismo vasco debe ahora fortalecer la idea de Euskadi, el valor del país, que PSE y PP están intentando diluir.Y tenemos que hacerlo de modo compartido entre todos los que creemos que Euskadi es una nación.También tenemos que impulsar socialmente el derecho a decidir. Y establecer fórmulas de colaboración en torno a unos mínimos.

–¿Significa que van a intentar desde la oposición lo que Ibarretxe no logró desde el Gobierno?

–Ha habido una trayectoria y tenemos que valorarla.El fortalecimiento del espacio social y político es la clave de cara al futuro. En los períodos previos seguramente no se ha hecho suficiente incidencia en ello como tampoco se ha hecho, y soy autocrítico, en la transformación que está viviendo la sociedad, tendente a una mayor individualidad. El nacionalismo debe ser consciente y modernizar su discurso.

–¿Piensa enmovilizaciones, plataformas, documentos conjuntos...?

–No voy a adelantarme a ese debate. Observo necesidades, y hay que poner en marcha una colaboración: la fragmentación es negativa porque nos debilita. Cuando hablo de colaboración me refiero a establecer una estrategia eficaz para que el derecho a decidir sea reconocido y se aplique en la praxis política.

–¿Pero cree conveniente plasmarla en coaliciones electorales?

–Los partidos que realmente mostramos nuestra condena al terrorismo de ETA –el nacionalismo vasco no podrá salir adelante sin un suelo ético común– y al mismo tiempo nuestra adhesión al derecho a decidir y su ejercicio, tenemos que colaborar para ser eficaces. Tengo claro que esa cuestión es muy importante desde el punto de vista de las alianzas políticas. La ubico en el frontispicio de la acción política.

–¿Descarta entonces a medio o largo plazo acuerdos de gobernabilidad con los no nacionalistas?

–Ya lo hicimos con EB. No cierro la puerta a ningún partido para llegar a acuerdos de calado, incluso de gobernabilidad, pero la cuestión de la normalización política y el modelo de resolución del conflicto político requieren una solución. Cuanto más se retrasa, más empeora.

–Escuchando su discurso, parece recoger usted el testigo de Ibarretxe.

–He estado y estoy muy identificado con el legado y con la persona del lehendakari Ibarretxe. Pero lo que hago es formular los principios que ha ido acuñando el nacionalismo vasco en los últimos años.No estoy inventando nada.

–¿A qué se refiere cuando acusa a PSE y PP de «resocializar» Euskadi?

–Veo una serie de actitudes que rompen los consensos que hasta ahora se han ido contruyendo. Hay una clara pérdida de tensión en la normalización lingüística. Para la propia normalización de la sociedad vasca es muy importante que se produzca también una normalización de la lengua y que el conjunto de la ciudadanía tenga capacidad para utilizar tanto el euskera como el castellano. Ése era el esquema de llegada hasta ahora consensuado y se está poniendo en peligro. En el ámbito educativo, tres cuartos de lo mismo. La sociedad vasca está voluntariamente muy implicada en profundizar en los modelos que garantizan la euskaldunización de los alumnos.

–¿Lo que se intenta ahora no es simplemente garantizar la libre elección?

–No estoy en contra de ningún modelo, pero la apuesta para que los alumnos tengan una determinada capacitación lingüística debe continuar.

–¿Entra en sus planes que PSE y PP les sigan achicando espacios en 2011?

–Si se moderniza el discurso manteniendo los principios soy optimista. No puedo adelantar los resultados electorales, pero si establecemos bien nuestras bases vamos a poder contrarrestar el frente PSE-PP.

–Para eso hace falta un candidato.

–Los tiempos los marca el partido. Confío en que la persona que se designe va a ser la mejor.

–¿Debería ser guipuzcoano, ya que el líder del EBB es vizcaíno?

–Ahora vivimos en el PNV un momento dulce. Hemos superado tensiones y veo liderazgos fuertes que me dan mucha tranquilidad. Con esa fortaleza confío en que las decisiones serán las más adecuadas.

–¿Y confía en que fructifique el pacto global de estabilidad que les salvaría la cara en las diputaciones?

–La propuesta del PNV fue una muestra de clarividencia y generosidad con la sociedad vasca. También he observado en otros responsables políticos esa misma disposición, incluido el lehendakari. Con esta crisis galopante, no es momento de que las instituciones entren en rencillas políticas.Mi disposición es la de llegar a acuerdos para salir de la crisis.No tengo noticia de avances definitivos, pero soy optimista.

–O sea, que en ese plano no tiene queja del lehendakari López.

–Evidentemente. Tenemos que pulir esa relación. En Guipúzcoa ya tenemos una tradición de liderazgo compartido que, en mi opinión, hay que extender al conjunto del país. Cuesta su trabajo y en algún momento puntual por parte de algunas instituciones ha podido haber tendencia a la unilateralidad.

–¿Preferiría no necesitar al PSE para aprobar los Presupuestos?

–Estamos en una situación excepcional y todos tenemos que hacer un ejercicio de responsabilidad, no sólo el PSE. Estamos viendo la disposición de cada uno, pero no voy a hacer ninguna valoración sobre el estado de esas conversaciones.

–¿Cree que el protagonismo que ha cobrado el PNV al vincular el blindaje del Concierto con los Presupuestos es su jugadamás redonda desde que están en la oposición?

–No tengo esa concepción de la política. La defensa del entramado institucional vasco tiene una trayectoria larguísima en el PNV.No es porque el PNV lo haya decidido, sino porque toca. Y siempre que se han producido las condiciones políticas adecuadas para impulsar nuestro autogobierno nos hemos movido.

–¿No han intentado patrimonializar una demanda del Parlamento vasco para complicarles la vida a PSE y PP?

–El PNV ha constatado una indefinición de PSE y PP en esta cuestión. Y como nos temíamos que eso pudiera tener consecuencias negativas, hemos introducido esa cuestión de gran calado en el debate presupuestario. Desgraciadamente, así se funciona en Madrid. Tradicionalmente se han ido superando los obstáculos del autogobierno vasco en momentos críticos. Es evidente que no es el mejor escenario, pero también lo es que, si no se hubiera adoptado esa estrategia, hoy tendríamos un autogobierno más devaluado.

–¿Saldrá adelante?

–La decisión se tomará en Madrid. Me parece muy grave, pero es así. Y no en favor del autogobierno vasco, sino por el interés de Zapatero.

–Las decisiones que por fin han tomado las diputaciones en materia fiscal, comomantener la deducción de los 400 euros para las rentasmás bajas, ¿son un intento de marcar perfil?

–En el tema de los 400 euros desde el principio dijimos que era una medida electoralista, además de que no existía progresividad en la ayuda. Y ahora que el Gobierno central va a retirarla, creemos que se puede aprovechar para introducir una progresividad. Si desaparece para todos, las rentas más bajas se verían muy perjudicadas. Lo que hacemos es deshacer el entuerto.

–Pero los grandes patrimonios no se ven afectados y sí se penaliza a la clase media. ¿Se podría hacer más?

–Hay que trasladar a la sociedad que el esquema impositivo vasco ya tiene una gran progresividad, mayor que la del Estado. Y estos últimos movimientos la ahondan.

«Creo en el diálogo como vía para acabar con el terrorismo»

–Su partido y el PSE consensuaron unas bases comunes contra ETA. Joseba Egibar dijo que era imposible compartir estrategia. ¿Y usted?

–Tenemos que tener una posición ética común frente aETAy de apoyo a las víctimas. Pero sobre la estrategia más adecuada para que la paz llegue definitivamente a este país existen discrepancias de fondo que habría que solventar. Hemos sidomuycríticos con la ley de partidos, con su puesta en marcha y sus efectos, que no son adecuados para un final dialogado de la violencia en este país, la vía que el propio Congreso acordó durante el último proceso de paz. Creo en esa vía para resolver el problema del terrorismo.

–¿La ley de partidos es entonces un obstáculo insalvable?

–Constato las diferencias.Algunos, con esquemas pasados y de tinte bastante rancio, creen en la derrota de ETA, y es verdad que desde los poderes públicos tenemos que hacer todo lo posible para hacerle frente policial y judicialmente. Pero ya desde Ajuria Enea existía un consenso para llegar a un final dialogado de la violencia. Desde el PNV mantenemos esa posición, pero se ha visto modificada por parte de otros agentes políticos.

–Perdone, pero es el propio Iñigo Urkullu el que está insistiendo en la necesidad de «actualizar» los acuerdos habidos desde Ajuria Enea.

–El acuerdo se puede producir incidiendo en aquello en lo que no hay discusión: el rechazo frontal a ETA y el apoyo a las víctimas. En cómo se acaba sí la hay. O se solventan esas discrepancias o se incide en lo que nos une.

–¿Cabe en su cabeza que se produzca algún movimiento a corto plazo en la izquierda radical?

–El marco de acción de la izquierda abertzale está muy fijado, el propio ministroRubalcaba se lo ha ido marcando. Si no se produce una apuesta exclusivamente por las vías políticas será muy complicado que pueda presentarse a las elecciones. Sería magnífico, maravilloso, que la izquierda abertzale se pudiera presentar porque eso significaría que ETA ha tomado una serie de decisiones estructurales y definitivas.

–¿Pero cuál es su percepción?

–Le doy mucha importancia a que ETA tome la decisión de dejar las armas, pero no tengo ninguna información que me haga ser optimista ni pesismista. Lo único que tengo incorporado es la amenaza permanente y el temor diario a que se puedan producir atentados.

–¿Le gustó la foto de Jokin Bildarratz con Rodolfo Ares?

–Fotos de peneuvistas con socialistas hay muchas. No tengo ningún prejuicio. Lo importante es la intención de Bildarratz de no hacer sangre en torno a la retirada de carteles. La trayectoria del PNV en eso ha sido intachable y entiendo que Juan Mari Atutxa se haya sentido dolido. Que exista un acuerdo interinstitucional para continuar con esa línea me parece positivo, pero observo una tendencia a hacer partidismo con ese tema que me da mucho miedo.

–¿La foto de un preso es apología del terrorismo para usted?

–No. Se puede criticar, pero tomar medidas legales es dar un paso con el que no estoy de acuerdo.
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