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18/12/2025

EAJ-PNV Debagoiena denuncia que la ciudadanía de Arrasate, Bergara, Aretxabaleta, Eskoriatza, Elgeta y Gatzaga está pagando más de lo que le corresponde en la gestión de residuos

Tras analizar el pliego de contratación sobre la prestación del servicio de recogida y transporte de residuos domésticos, se constata que el sistema puerta a puerta en Oñati y Antzuola genera un sobrecoste ya que requiere 820.000 euros anuales solo en personal, frente a los 450.000 euros del sistema de contenedores. En estos dos municipios, con 13.601 habitantes, el coste anual alcanza los 109,57 euros por persona, en el resto de Debagoiena, con 49.486 habitantes, el coste es de 49,28 euros por habitante y año.
EAJ-PNV Debagoiena denuncia que la ciudadanía de Arrasate, Bergara, Aretxabaleta, Eskoriatza, Elgeta y Gatzaga está pagando más de lo que le corresponde en la gestión de residuos

Tras revisar los informes técnicos y económicos del nuevo contrato de recogida de la Mancomunidad, EAJ-PNV Debagoiena concluye que el sistema puerta a puerta de Oñati y Antzuola es “sustancialmente más caro” que el modelo de contenedores utilizado en el resto de municipios. El puerta a puerta requiere 820.000 euros anuales solo en personal, frente a los 450.000 euros del sistema de contenedores, una diferencia estructural derivada de más rutas, más vehículos y más tiempo de operación.

Cuando se analiza el coste por contribuyente equivalente, la diferencia resulta aún más clara: el sistema puerta a puerta alcanza los 125,62 euros por contribuyente equivalente, frente a los 78,31 euros del sistema de contenedores. Si cada municipio es libre de elegir su sistema (puerta a puerta o contenedores), esa libertad debe ir acompañada de responsabilidad financiera sobre el coste que genera.

 

En la práctica, mantener el puerta a puerta cuesta un 60% más por usuario y si bien la Mancomunidad traslada estos sobrecostes al conjunto de los municipios, en aplicación al principio de solidaridad, el resultado resulta contrario al principio europeo de “quien contamina paga”. 

Este principio obliga que las tasas de residuos se ajusten cada vez más al coste real del servicio y al nivel de generación, lo que está empujando al alza los recibos municipales. En Debagoiena dado que dos municipios utilizan un sistema muchísimo más caro finalmente se encarecen las tasas de los demás municipios.

Y, además, los datos de las tasas de recogida selectiva demuestran que no es el tipo de sistema lo que garantiza el reciclaje: en 2025, Beasain, con contenedores, alcanza tasas del 78%, superiores a las de Oñati o Antzuola. Oñati se sitúa en el 74,34%, Antzuola en el 77,29%, Bergara en el 72% y Aretxabaleta en el 71,62%. Lo determinante no es el sistema utilizado, sino la implicación ciudadana, la calidad del servicio y las infraestructuras.

La comparación con la Mancomunidad de Sasieta es inevitable. Allí, con un sistema mayoritariamente basado en contenedores, Beasain con un 78% de reciclaje tiene una tasa superior a la de Zaldibia, que utiliza puerta a puerta y se sitúa en el 77%, siendo el coste para la ciudadanía sensiblemente menor, ya que en Beasain el hogar medio paga 139,70 euros frente a los 178,73 euros de Zaldibia, casi 40 euros más. “El dato demuestra que es posible obtener resultados iguales o mejores con un sistema, más barato y eficiente”.

La situación es “especialmente preocupante” para el comercio, la hostelería y la industria, ya que, debido al sistema de tarifas actual —que incorpora el sobrecoste del puerta a puerta— algunos establecimientos de Debagoiena llegan a pagar más de 6.000 euros al año. En territorios vecinos con sistemas basados en contenedores, esos mismos perfiles empresariales abonan cuantías sensiblemente inferiores.

“Estos datos dejan dos conclusiones claras: la primera, que es posible obtener igual o mejor nivel de reciclaje con un sistema más eficiente, más barato y con un reparto de costes más justo. La segunda, que ha llegado el momento de abrir en Debagoiena un debate sereno y una consulta ciudadana sobre el modelo de recogida, tal y como se hizo en su día en Bergara, Aretxabaleta y Eskoriatza. La ciudadanía tiene derecho a decidir si quiere seguir pagando más por un sistema que hoy en día se ha demostrado que no aporta mejores resultados o avanzar hacia un modelo moderno de contenedores inteligentes, alineado con Europa y con un reparto equitativo de los costes” concluyen los jeltzales.

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